viernes, 28 de agosto de 2009

¿Cuál ventaja?

A mí me gusta Isabel Allende más que Gioconda Belli, confiesa un estudiante de literatura. Inmediatamente, en tono de dictamen, agrega: para ser mujer, escribe bien. Las muchachas con las que conversa asienten y aceptan su observación canónica.


Dos revelaciones me preocupan de su comentario: que lea a Allende... y que piense que la capacidad escritural —y por tanto, intelectual— pueda subordinarse a la condición de sexo o de género. Asumo que las compañeras no le prestan verdadera atención y que de lo contrario se encendería un apasionante debate de ideas sobre la igualdad, con argumentos y contraargumentos, de los que suelen darse entre universitarios.

Está bien, a estas horas de la fiesta es cada vez más difícil argüir a ultranza que todas las personas somos esencialmente iguales. La realidad se empeña en poner a prueba nuestras convicciones. Y, aunque al final resultare que no lo somos, ni biológica ni —menos— socialmente, siempre a uno le da por hacer apuestas riesgosas en busca del premio prometido: la humanidad.

Antes de definirme como estudiante o aprendiente, nicaragüense o centroamericano, clase media, desclasado, empobrecido o engañado; antes incluso de etiquetarme como hombre, varón o macho, trato de asumir mi condición de ser humano, y a partir de ahí construir mi identidad. Esa ilusión persigo.

Por eso, cuando leo que Caster Semenya es sospechosa de haber corrido los 800 metros llanos con ventaja sobre las demás seleccionadas durante los recientes mundiales de atletismo de Berlín, en donde ganó oro, me pregunto: ¿cuál ventaja? Y me estremece la respuesta que encuentro: sus características biológicas podrían ser mayoritariamente masculinas. De lo cual sólo interpreto que en el mundo aún se habla de una pretendida inferioridad de las mujeres respecto de los hombres. Lo que en la práctica —y esto me es todavía más desolador— podría ser cierto. No tanto por lo genético-anatómico, aunque en esto la ciencia insista en intentar desilusionarme; pero sobre todo en cuanto a roles, valores y preconceptos socioculturales.

Así que, mientras el lector allendista jerarquice la calidad literaria según sexo o género, esas muchachas consientan ser ubicadas un grado debajo de cualquier hombre y las demás corredoras insistan en que perdieron ante Semenya porque esta es "muy masculina", yo persistiré en mi empeño. Y seguiré buscando mi humanidad en desventaja.

6 comentarios:

  1. Me gusta tu punto de vista. Eso también me ha llamado la atención. Lo del género, lo de discriminar, social, literaria y ahora deportivamente a la mujer...
    Pero lo que me llamó más la atención es el inicio de tu post, hablás de Allende, pero no profundizás, me gustaría que escribieras sobre ella y tu percepción como lector, a mí personalmente, no me gusta, y no porque sea mujer sino porque considero que su narrativa no pasa de ser lectura de aeropuertos, pero quisiera ver tu punto.
    Saludos.

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  2. Lo de Allende es sólo para dejar picadas a las personas. Sé que hay mucha admiración por ahí hacia ella. Yo le he leído una novela nada más. Me entretuvo —nada más. No diré que es mala escritora (tendría que demostrarlo y como que no se me hace ponerme en esas de estudiar su obra). Porque de eso se trata mi provocación: de que un estudiante de literatura no debería perder el tiempo en esas lecturas, tiene tareas mucho más importantes.

    Lo de lectura de aeropuertos es bastante acertado, creo. Quizá deberíamos ampliar la crítica y llegar a un consenso tomándonos un café o algo.

    Salud. Gracias por pasar visitándome, Doris.

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  3. Intersante, pues soy de esas personas que aprecian una buena conversación y mucho mejor si esa conversación está acompañada de un buen cafecito ;).
    Saludos!

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  4. Como va todo Carlos, en lo referente a la discriminacion contra las mujeres yo creo( he sostenidosiempre, que no hay tal) Si no vamonos a los hechos, tantos historicos como modernos, la mujer ya tiene, ha tenido, su espacio, lo demas son bombas de humo que unas lanzan para obtener beneficios, peronales? no viene al caso. El hecho de que las trabas escandalos se sulten como sintomas mediaticos no son mas que para llamar la atencion. El caso, nadie estaba pendiente de ese mundial de atletismo hasta que a alguin se le ocurrio la genial idea de promover, o, remover antiguos rencores de generos todo por ganar atencion y lo mas importante MONEY,La mujer el hecho misma de que los grandes eventos mundiales tengan que ver con estas es algo que se contradice con lo que se rumora

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  5. Qué tal, Miguel.

    Aunque no me refiero directamente a la discriminación, sino a los preconceptos que la intentan justificar, insisto en mantener que las personas establecen diferencias entre sí de maneras muchas veces absurdas y contraproducentes casi siempre —por supuesto que no busco victimizar a las mujeres ni a ningún otro grupo: eso es igual de malsano.
    Ahora, reconozco que hemos avanzado en cuanto al tema de género, y que siempre habrá quienes intenten aprovecharse de cualquier lucha o causa social para lucrarse personalmente [al final de cuentas el beneficio siempre llega, así sea de mera satisfacción personal por ayudar a otros], pero el espacio del que hablás habrá que preguntarse cuál es y si es justo, si aporta al conjunto de la sociedad y si potencializa a cada mujer como individuo, como ser humano.
    Y, por último, sin tocar esa palabreja que has copiado entre «sintomas» y «no son», sólo debo decirte que pocos días antes de conocerse el curioso caso de Caster, ya el mundo había volteado a ver las impresionantes hazañas de Usain Bolt, el corredor de Jamaica que simplemente batió dos récords mundiales (que él mismo había impuesto un año antes, en Beijing) y totalizó tres oros este año ahí mismo en Berlín.

    Y ya, Miguel, sólo eso quiería decirte. Por acá todo va más o menos bien; espero que nos veamos pronto: podríamos reunirnos a tomar algún café o varias cervezas. Saludes.

    P.S.: ¡Cómo te sale escribir dinero en mayúsculas sostenidas y en inglés!

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  6. Que pajismo... todavía discutiendo y ofendiendose por cuestiones de género.

    Si ya se ha demostrado nuestra superioridad artística como supra-género JAJAJAJAJAJAJAJA.

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